La Auto-Observación II: El Recuerdo de Sí

El Íntimo Recuerdo de Sí es recordar quién somos verdaderamente. No es recordar nuestro nombre, ni las características que nos atribuimos. El Íntimo Recuerdo de Sí es ubicarse en lo que Verdaderamente Somos: la Conciencia, el Ser. Es el Conocimiento directo, la Participación, la Visión, la Comprensión. Es el Aquí y el Ahora eternos.

Ubicados en el Recuerdo de Sí, acariciamos el presente ontológico (esencial, original), no-espaciotemporal. Esto significa que, dentro del espacio y el tiempo, vivenciamos lo que Es, y penetramos en lo que Es en aquello que percibimos como “lo otro”, reconociendo que aquello “otro” no es distante a nosotros mismos, sino que forma parte de una misma realidad que todos compartimos. Como dice la Tradición, es “Estar en el mundo sin ser del mundo”. Es sumergirse en la naturaleza original de las cosas; es la Experiencia Consciente. Como reza el capítulo 21 del Tao Te King: “¿Cómo puedo conocer la naturaleza de la creación? Por ella misma.”

En su Glosa A lo Divino, San Juan de la Cruz nos habla de tal sumersión en la divinidad de este modo:

“Hace tal obra el amor

Después que le conocí,

Que, si hay bien o mal en mí,

Todo lo hace de un sabor

Y el alma transforma en sí

Y así, en su llama sabrosa,

La cual en mí estoy sintiendo,

Apriesa, sin quedar cosa,

Todo me voy consumiendo.”

Todo cobra brillo y prestancia

Cuando estamos en el estado consciente, todo es percibido bajo un “nuevo” brillo, mucho más radiante, sin que los filtros de los procesos psicológicos habituales intervengan en nuestra experiencia. El ego degrada la percepción; su visión es pobre y sesgada. En cambio, la percepción desde la Conciencia percibe lo consciente no solo en sí mismo, sino en “lo otro” –recordemos que “lo otro”, técnicamente, tiene la misma naturaleza que uno mismo-.

Debido a que en el Recuerdo de Sí percibimos lo consciente desde lo consciente –no hay otro modo de hacerlo-, percibimos en los demás y el entorno, por decirlo inteligiblemente, su prestancia, su belleza, su esencia. Esto significa que vivimos y sentimos todo con mayor intensidad y profundidad. Nos damos cuenta  con ello de la pobreza del ego. Es como si descubriéramos que el ego solamente vive a través de líneas y planos estáticos, mientas que en la experiencia de la Conciencia experimentamos la multidimensionalidad y el dinamismo de la Realidad.

Sensación de extrañeza y extranjería

Ubicados en el Recuerdo de Sí, es posible sentir que somos extraños en el mundo. A veces se tiene esta sensación, sobretodo de niños. Todos nos hemos preguntado en alguna ocasión si nuestros padres son realmente nuestros padres, al sentirnos extraños de nosotros mismos y diferentes a ellos. En ocasiones quizá nos miramos al espejo y sentimos una verdadera extrañeza por el hecho de estar en un cuerpo. En otros momentos, nos extraña el hecho de que tengamos existencia, sin entender muy bien por qué.

Estos ejemplos, y muchos otros, son parte del Recuerdo de Sí. En el Recuerdo de Sí, ubicados en la Conciencia, sentimos la experiencia trascendente de la transespacialidad y la transtemporalidad, y por tanto, el reino físico-material (Malkut), lo percibimos como algo pequeño en comparación con toda la riqueza de la Creación, sabiendo que pertenecemos a algo mucho más abarcador y real.

La percepción de infinitud, eternidad y felicidad.

En definitiva, en el Recuerdo de Sí vivenciamos la infinitud, la completitud y la eternidad de la Creación. Es un estado de plena felicidad sin motivación exterior o material, es la Alegría del Presente. Como dice la sabiduría sufí: «Vi a mi Señor por el ojo de mi corazón, y dije: ¿Quién eres Tú? Él dijo: ¡Tú!»

La importancia del Recuerdo de Sí

Es muy importante tomar en cuenta el siguiente comentario si realmente anhelamos el Autoconocimiento y el Despertar de la Conciencia: sin Recuerdo de Sí, no puede realizarse ningún tipo de trabajo interior. Si no nos ubicamos en el Recuerdo de Sí, es decir, en la Conciencia, el trabajo de observación, comprensión, valoración y eliminación es completamente imposible. El ego no puede ser ni comprendido ni eliminado a través del ego. El trabajo interior lo hace el Ser, no el ego. Es importante tenerlo presente, porque podemos caer en la trampa de creer que trabajamos cuando no estamos haciendo nada productivo en el Camino. Respecto al tema que nos ocupa: sin Recuerdo de Sí la Auto-Observación es imposible.

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