La mentira: los mecanismos del auto-engaño

Por Álvaro González

¿Qué supone la mentira y el auto-engaño en nuestra vida?¿Hasta donde llega la mentira dentro de nosotros y en nuestras relaciones con los demás? En este artículo nos acercaremos a esta cuestión.

El acto de mentir, ya sea a los demás o a nosotros mismos, forma parte, en mayor o menor medida, de nuestra vida. A veces mentimos para no hacer daño a terceros, otras para salir airosos de una situación, y otras, sencillamente, porque las tenemos tan instintivizadas que lo hacemos automáticamente sin razón aparente.

La mentira es un hecho de gran importancia en el momento de trabajar en la Vía del Autoconocimiento. Permítame el lector exponer el análisis que hace Boris Mouravieff sobre la mentira en su obra Gnosistomo I.

Podemos comprender sin dificultad el rol que desempeña la facultad de mentir si tratamos de representarnos lo que sería nuestra existencia en caso de que esta posibilidad nos fuera negada. Los choques y conflictos que deberíamos enfrentar nos harían la vida imposible. En este aspecto las mentiras sirven de topes, como los topes de los vagones de ferrocarril sirven para amortiguar los choques. Es así como la facultad de mentir hace menos contradictoria nuestra vida y contribuye eficazmente a darnos la impresión de continuidad. Una vez más nos encontramos ante el hecho de que nos atribuimos facultades que sólo poseemos como posibilidades a desarrollar. Tenemos la pretensión de ser veraces.

Pero decir la verdad y vivir en la verdad es una posibilidad que sólo podrá ser real mucho más tarde, como consecuencia de un trabajo asiduo sobre nosotros mismos. Entretanto estamos condenados a mentir y el que lo niega está atestiguando la dificultad en que nos encontramos para mirar la verdad de frente. 

Mentimos por motivos diversos, en general porque deseamos mejorar situaciones que nos parecen insostenibles o difíciles de aceptar. La mentira abre entonces el camino a mecanismos de racionalización o de justificación que son los agentes de los “emplastos” internos.

[…]

Vivimos en un mundo regido por la mentira. Mentir y robar son los elementos dominantes del carácter humano, sea cual sea la raza, la casta o la confesión. Cualquiera que afirme lo contrario, profiere simplemente una mentira más. El hombre miente porque en un mundo regido por la mentira, no le es posible hacer otra cosa. Es necesario agregar a esto, una particularidad a primera vista paradojal, que el progreso de la civilización, fruto de la cultura intelectual, aumenta en proporciones considerables la necesidad de mentir.

[…]

Sin embargo, el hombre se deja ligar más en más estrechamente en la vida, porque esa facultad de mentir le da la maravillosa impresión de poder arreglarse mejor en las situaciones difíciles. 

[…]

El análisis de la mentira permite distinguir las siguientes modalidades:

mentira a los otros;

—mentira a sí mismo;

—mentira inútil. A estos casos de mentiras es necesario agregar casos particulares:

—la hipocresía que afecta una virtud, un sentimiento loable con la intención de engañar a personas de buena fe.

—La mentira integral caracteriza a la persona que, a fuerza de mentir y de engañar en toda ocasión, termina por creer en sus propias mentiras y así pierde todo sentido de la verdad. 

 […] 

En cuanto a los esfuerzos tendientes a suprimir la mentira a sí mismo, ellos producen otras consecuencias importantes. Porque esa mentira arrastra raíces profundas. Situaciones paradojales se presentan a veces en ese dominio. Algunas son de una sutileza psicológica tal que es difícil hacerlas salir de la oscuridad. […] El hombre que comienza a luchar contra la mentira a sí mismo debe estar prevenido de estas dificultades y el posible derrumbe de ciertos valores, o aun de todos ellos, a los cuales ponía precio. Pero sucede también que tales derrumbes internos se producen en seres que no están próximos al trabajo esotérico y que enseguida van a buscar allí alguna cosa más sólida y más permanente. Todos deben saber que el verdadero trabajo esotérico comienza sólo después que el neófito ha pasado por un fracaso total, sus dioses caídos por tierra.

La adaptabilidad o la intencionalidad interesada son formas de mentira en lo que respecta al campo de las relaciones humanas. El motivo de esto es porque tanto una como otra están compuestas de mecanismos psicológicos en los que las tretas, la hipocresía y el auto-engaño están presentes. Y si tenemos presente que la adaptación y la intención son aspectos esenciales de las relaciones humanas, vemos que la mentira está impregnando en un grado u otro la mayoría de nuestras interacciones con los demás.

De inicio, y ya lo avisa Mouravieff, es importante ser sincero con uno mismo, no auto-engañarse, pues el trabajo en el Autoconocimiento no da lugar a la mentira en modo alguno. Además, cuando uno mismo comienza a dejar de mentirse, empezará a dejar de mentir a los demás.

Insistiendo en la Auto-Observación y el trabajo psicológico, es necesario no confundir la sinceridad con el no querer refrenarse. En el caso de que alguien se reafirme en su sinceridad, es recomendable tener en cuenta que muchas veces la sinceridad de la que alardean los sinceros es en realidad no querer contener los impulsos de decir lo que piensan, sienten, etc. Hay ocasiones en las que el silencio es la mejor palabra pronunciada. Todo ello depende de la demanda consciente del instante. 

Los topes: mecanismos de auto-engaño

En las enseñanzas del Cuarto Camino se menciona un concepto que describe las barreras psicológicas que se crean desde la infancia y que tienen como fin amortiguar los choques que producen nuestro caos interno. Estos amortiguadores son conocidos también como topes. Ouspensky los describe:

«Tope» es un término que necesita una explicación especial. Todos saben lo que son los topes de los vagones de ferrocarril: aparatos amortiguadores de choques. Los topes atenúan los efectos de estos choques y los hacen imperceptibles. En el hombre existen dispositivos exactamente análogos. No son creados por la naturaleza sino por el hombre mismo, aunque involuntariamente. En su origen se encuentran las múltiples contradicciones de sus opiniones, de sus sentimientos, de sus simpatías, de lo que dice, de lo que hace. Si un hombre tuviese que sentir durante su vida entera todas las contradicciones que están en él, no podría vivir ni actuar tan tranquilamente como ahora. Sin cesar se producirían en él fricciones; sus inquietudes no lo dejarían reposar nunca. No podemos ver cuán contradictorios y hostiles entre sí son los diferentes «yoes» que forman nuestra personalidad [1]. Si un hombre pudiera sentir todas estas contradicciones sentiría lo que él realmente es. Sentiría que está loco.

Los «topes» se forman lenta y gradualmente. Muchísimos se crean artificialmente por la «educación». […] El hombre está rodeado de gente que habla, piensa, siente, vive por medio de sus «topes». Al imitarlos en sus opiniones, acciones y palabras, crea involuntariamente en sí mismo «topes» análogos que le hacen la vida más fácil, ya que es muy duro vivir sin «topes». Pero éstos impiden toda posibilidad de desarrollo interior porque están hechos para amortiguar los choques; empero, los choques, y sólo ellos, pueden sacar al hombre del estado en que vive, es decir, despertarlo. – Fragmentos de una enseñanza desconocida, P.D. Ouspensky

Cabe decir que, al menos según nuestra perspectiva, Gurdjieff se equivocaba en el modo en que “provocaba” los choques. Su método consistía en llevar al límite a sus alumnos para que despertaran conciencia, y esto no es, en absoluto, necesario. Una persona llevada al límite es eso, una persona llevada al límite. No tiene porqué hacerse más autoconsciente; de hecho, ése tipo de actitudes pueden ser perjudiciales. Lo que verdaderamente importa es, en primer lugar, cultivar la atención, el Recuerdo de Sí, la Auto-Observación, la práctica de la Meditación, el estudio, el cultivo de los valores de la Conciencia. La violencia, la obligación impuesta desde fuera, el autocastigo, y toda conducta que fuerce una situación sin apreciar lo que necesita cada persona o circunstancia, son elementos estériles para el Autoconocimiento.

Dentro del contexto de este artículo, el auto-engaño comienza a cesar en el momento en que uno mismo comprende, paulatinamente según avanza en el Camino, su propia psicología, en qué cree y no cree, como se apercibe, cómo se relaciona con los demás y el entorno, etc. Se verá la autoimportancia definiendo lo que uno es, lo que uno hace, hacia dónde desea dirigirse… La pereza, la codicia, la lujuria, etc., condicionando el modo de vivir de interactuar con uno mismo y el entorno. Con la debida Auto-Observación, se van vislumbrando estos aspectos y, a su vez, se va recreando lo que se conoce en la Tradición como el primer choque consciente, el impacto de vivir lo nuevo de instante en instante, descubriendo nuevos matices, recreando lo consciente, comprendiéndonos y autoconociéndonos más profundamente.

Vamos a ver ahora algunos mecanismos del auto-engaño.

La disonancia cognitiva

La disonancia cognitiva es un término utilizado en psicología y sociología para describir la tensión experimentada cuando una persona tiene pensamientos y emociones aparentemente contradictorios. Por ejemplo, una persona que realiza un acto contrario a su sistema de valores entra en un estado de tensión inicial. Después, para amortiguar tal tensión psicológica, comienza a crear justificaciones y pensamientos que generen una coherencia entre los pensamientos contradictorios. 

El investigador experto en los mecanismos del engaño Robert Feldman, en su obra Cuando mentimos, nos resume qué es la disonancia cognitiva:

Disonancia cognitiva es el término que los psicólogos emplean para designar la tensión que surge por tener dos ideas contradictorias en la mente al mismo tiempo. […] Según la teoría de la disonancia cognitiva, para resolver esta disonancia, la mente, consciente o inconscientemente, altera una de las dos ideas opuestas.

Los ejemplos de disonancia cognitiva son tan infinitos como situaciones haya en la vida. “Me caso con esta persona porque la amo, pero no me caso porque me da miedo que me hagan daño”. “Me como un pastel porque está muy bueno, pero no debería por el azúcar”. Es necesaria una revalorización de las creencias y valores para romper con dicha disonancia psicológica.

La exposición selectiva

Como dice Feldman, “Tratamos de exponernos lo mínimo a información que contradice lo que pensamos, en particular lo que pensamos de nosotros mismos, e incluso procuramos evitarla por completo”

Feldman menciona que el investigador de la Universidad Estatal de Florida, Roy Baumeister, hizo un experimento en el que entregaba a un grupo de participantes unos falsos test de personalidad, repartiéndolos al azar.

Algunos de los test mostraban una crítica positiva hacia el receptor, y otros test una crítica negativa. El grupo de investigadores constató que los participantes que recibieron una mala crítica no examinaron demasiado los test, y que los receptores de la crítica positiva leían los “resultados” de la prueba con más atención. A este fenómeno se le denominó exposición selectiva. 

En el trabajo psicológico hemos de tener presentes que podemos caer con cierta facilidad en ver lo que queremos ver y en obviar lo que no nos gusta de nosotros o de una circunstancia. La práctica de la Meditación es un buen campo de cultivo para poder experimentar la propia psiquis en todas sus modalidades, siendo así un parte consustancial del trabajo psicológico profundo.

La justificación

“Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia.” — Santiago Ramón y Cajal

Extendido es el hábito de la justificación. Justificamos nuestras palabras, actos, emociones, pensamientos… Lo justificamos todo. Incluso puede llegar a ser ridículo el hecho de justificarse, buscando razones ilógicas para explicar lo que hacemos. La justificación es un impulso del ego que trata de legitimarnos ante los demás y ante nosotros mismos para darle necesidad y valor a nuestros actos y palabras, o dejar patente lo eficaces que somos, para quedar bien con los demás, convencernos de que lo que hay en nosotros está bien, y un largo etcétera.

Cuando nos justificamos intentamos dar veracidad a lo que hacemos, disociándonos de la verdad misma. Es una manera de no reconocer nuestras dinámicas psicológicas. La justificación nos sirve de pantalla para no ver la realidad de lo que somos. “He hecho esto porque…”, “no es que me haya equivocado, es que…”, etc. Nos sirve para “lanzar balones fuera”, quitándonos la responsabilidad de nuestros actos, echando la culpa a personas o contextos, a los propios egos…

El pensamiento deseoso

El pensamiento deseoso es la intencionalidad por interpretar lo que sucede de tal manera que cuadre con lo que quisiéramos que fuera. Una muestra de pensamiento deseoso es, por ejemplo, el de las personas conspiranoicas –me refiero sobretodo a aquellas que son más fantasiosas-, que dan explicaciones sobrenaturales e incomprobables deseando en su fuero interno que fuera así lo que sucede.

Otro ejemplo de pensamiento deseoso es el llamado pensamiento positivo, que elimina de la ecuación de la experiencia lo que se considera negativo.

Ocurre de igual modo en la búsqueda espiritual. Se quieren ver sincronicidades donde no existen, desarrollo interior dónde tan sólo hay amabilidad y bellas palabras, o experiencias superlativas que, en lugar de ser verdaderas vivencias transformadoras, únicamente son “subidones” químicos que afectan a nuestras emociones y que modifican nuestras percepciones momentáneamente.

La racionalización

Según el pensador Edgar Morin:

La racionalización consiste en querer encerrar la realidad dentro de un sistema coherente. Y todo aquello que contradice, en la realidad, a ese sistema coherente, es descartado, olvidado, puesto al margen, visto como ilusión o apariencia.

El hombre tiene dos tipos de delirio. Uno es, evidentemente, bien visible, es el de la incoherencia absoluta, las onomatopeyas, las palabras pronunciadas al azar. El otro es mucho menos visible, es el delirio de la coherencia absoluta.

Puede considerarse un modo de auto-engaño por el hecho de que se niegan las partes de la realidad que no encajan con la percepción que se tiene del funcionamiento de las cosas.

La falacia de control

Consiste en creer que se tiene el control de las situaciones de nuestra vida, como si todo cuanto ocurre estuviera sujeto a nuestro dominio. Es la necesidad egoica de tener un statu quo, la certidumbre de que todo podemos someterlo a nuestro control.

Evidentemente, la vida es permanente cambio e incertidumbre y, por tanto, vivir creyendo que se tiene el control de todo, es una forma de auto-engaño.

El efecto de la tercera persona

El efecto de la tercera persona define al fenómeno psicológico en el que un individuo se percibe  como una persona no manejable, apreciando a los demás como muy propensos a ser influenciados.

Sus causas son multifactoriales, teniendo como raíz un mecanismo de autodefensa y ensalzamiento basado en el orgullo. La vanidad, la prepotencia, la arrogancia, la sensación de seguridad y otros aspectos psicológicos derivados del orgullo son posibles causas de la aparición de este fenómeno.

Honestidad, observación y trabajo interior

Existen muchos mecanismos y estrategias con las que nos engañamos a nosotros mismos; aquí hemos brindado algunos ejemplos meramente representativos. Es labor del que trabaja sobre sí mismo descubrir las formas de auto-engaño que existen en él.

Para ello, es necesario ser honesto consigo mismo, aceptar lo que uno es. La aceptación de lo que uno es implica que se acepta todo lo que uno es, y de esta manera puede gestarse el trabajo interior. La observación es entonces el modo en que profundizamos en lo que somos sin justificaciones ni identificaciones psicológicas, siempre que estemos ubicados en la Conciencia. Con total honestidad, cesando de auto-engañarnos, aumentamos nuestro nivel de ser.

Notas:

[1] Dentro de la dialéctica que trabajamos en nuestra escuela, los “yoes” son los egos, y la personalidad a la que se refiere Ouspensky es la falsa personalidad según nuestra dialéctica. 

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