Simbolismo del agua según el taoísmo

Extracto del Wen Tzu, obra taoísta atribuida a Lao Tsé, aunque probablemente fue una recopilación de las enseñanzas de sus seguidores. Nos habla del agua como símbolo taoísta de la virtud suprema:

«Nada en el mundo es tan blando como el agua. La manera de ser del agua es infinitamente amplia e incalculablemente profunda; se extiende de manera indefinida y fluye a lo lejos sin límite. Las crecidas y menguas pasan sin cálculo. Arriba en el cielo se convierte en lluvia y rocío; abajo en la tierra se convierte en humedad y pantanos. Los seres no pueden vivir sin ella, ninguna obra puede ser llevada a cabo sin ella. 

Abarca toda la vida sin preferencias personales. Su humedad alcanza incluso a las cosas que se arrastran, y no busca recompensa. Su abundancia enriquece al mundo entero sin agotarse. Sus virtudes son dispensadas a los campesinos, sin ser desperdiciadas. No puede encontrarse ninguna finalidad en su acción. No puede captarse su sutileza. Golpéala, y no habrá daño; atraviésala, y no será herida; acuchíllala, y no habrá corte; quémala, y no hará humo. Suave y fluida, no puede ser dispersada. Es suficientemente penetrante para taladrar el metal y la piedra, suficientemente fuerte para inundar el mundo entero. Tanto si hay exceso como carencia, permite al mundo tomar y dar. Se concede a todos los seres sin orden de preferencia; ni privada ni pública, tiene una continuidad con el cielo y la tierra. A esto se le llama la virtud suprema. 
La razón por la que el agua puede encarnar esta virtud esencial es que es blanda y deslizante. Por ello, digo que lo más blando del mundo conduce a lo más duro del mundo; el no ser no entra en ninguna separación. 
Lo que no tiene forma es el gran antepasado de los seres; lo que no tiene sonido es la gran fuente de la especie. Las verdaderas personas comunican con la dirección espiritual; quienes participan en la evolución como seres humanos mantienen la virtud mística en sus corazones y la emplean de manera creativa como un espíritu.

Por ello, el Camino inexpresado es en efecto muy grande. Cambia las costumbres y los hábitos sin haber dado ninguna orden. Sólo es acción mental: todas las cosas tienen resultados, pero él va sólo a las raíces; todos los asuntos tienen consecuencias, pero él únicamente permanece a la puerta. Así, es posible encontrar el fin de lo que no tiene fin y la esencia del infinito, percibir las cosas sin ser cegados y responder como un eco sin preocuparse.»

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